Capítulo 2: El
desfile.
Katniss trago
saliva, aún estaba recargada en el árbol, después de salir corriendo, al
enterarse de lo que sucedería en estos Juegos del Hambre, no podía ser posible,
había sobrevivido, pensaba que la pesadilla había terminado, pero no, la
pesadilla nunca se terminaría.
“Peeta” Recordó al
otro chico y corrió de regreso a su casa.
*-*-*-*-*
Todos estaban
despertando, menos June y Day, ellos habían recibido un golpe cada uno, en la
nunca y su inconciencia se debía al cansancio, jamás se habían enfrentado a
alguien como el chico de cabello platino y ojos negros.
Edward comenzó a
escuchar los pensamientos de todos, pero los que más le preocupaban eran los
del hombre que estaba por entrar.
—Bienvenido,
bienvenidos tributos—aquel hombre, estaba vestido con un traje elegante, su
barba y cabello blanco hacían juego con la rosa que tenía sujeta al traje.
—¿Tributos?—el
primero en hablar fue Ethan, todos los presentes lo miraron, Lena, simplemente
se recostó en su hombro.
—Me complace
anunciarles que ustedes serán los competidores en este Quarter Quell—Snow decidió ignorar el comentario de
aquel extraño muchacho.
—No entiendo
nada—La pequeña Lyra se hizo notar por primera vez, era la única niña ahí, pero
igual de peligrosa al tener a pantalaimon a un lado, transformado en un león.
—Yo sí—Edward se
puso en pie. —En “Este lugar” cada año, un tributo femenino y uno masculino son
seleccionados al azar y puesto en una arena, donde deben pelear a muerte, hasta
que solo uno venza.
—Gracias, Edward,
no te pagaremos los servicios de traductor—Plutarch entro en la estancia, con
un chico escoltándolo.
—Eso que dijo,
nuestro querido… “vampiro”—era tenebroso para todos los presentes ver a el
presidente Snow sonreír—.
—Les pondríamos el
tratado de la traición, pero seguro ya vieron la película.
La ironía no hizo
que la tensión se aliviara, todos, estaban en silenció, después de escuchar las
palabras de Edward, sabían que estaban en un lugar peligroso, las palabras
fueron más terroríficas por la voz de campana del Cullen.
Nadie hizo ni un solo
sonido, cuando las puertas se abrieron nuevamente, Katniss miro a sus
contrincantes, al igual que Peeta, muchos eran mayores, el más viejo ahí
parecía ser aquel hombre con la armadura de un oso, que estaba sujetando del
brazo a una rubia extraña. ¿Cómo iban a matar a aquellas personas?
—El capitolio les
ofrecerá los servicios que puedan, antes del día final, hoy, absolutamente
todos estarán desfilando para la gente del capitolio.
—¿Y si nos negamos
a hacerlo?
—Me temía que
dijeras eso—Snow se giró, sus andares elegantes se comparaban con los de Bella.
Una pantalla se encendió, mostrando cada cosa que por lo menos uno de ellos
amaba, Ted Grey, reenesme Cullen, Jocelyn Fray, Jem Carstairs, Tres dragones,
Ron Weasley.
—Todos ustedes
tienen un ser amado, o algo por lo que luchar, si ustedes no luchan en estos
juegos, es por lo que están peleando—Snow apretó el puño, el chico de ojos
negros sonrió, de medio lado, de forma malvada.
—Y ya que nadie
tiene nada que decir, los dejaremos. Para que se preparen.
*-*-*
Katniss miró a
Cenna, su estilista le estaba acomodando el cabello, preocupada, con tan solo
ver a sus contrincantes de aquel año
supo que… no era tan posible ganar, aquellas personas eran peligrosas.
Fue hasta su
carreta, era la última, como siempre, no miro a nadie, ni miro como estaban
vestidos, aunque escucho muchas quejas, más de la rubia que gritaba que era la
reina de poniente, se subió a su carreta, recordando lo que Cenna le dijo. No
los mires, no merecen nada de ti.
*-*-*-*-*
Caesar sonrió a la
cámara, soltó una carcajada, sacudió su cabello colorido y comenzó a narrar, él
era el encargado de llevar la magia de Los Juegos del Hambre a la comodidad del
hogar de cada ciudadano de Panem.
—Ya quiero conocer
a los tributos—dijo emocionado—. Se me pone la piel chinita de imaginar a los
tributos y sus vestuarios
Todos los
ciudadanos escucharon el himno del capitolio, acto seguido, salieron las
carretas. El público se volvió loco, estaba comenzando la puesta de sol y las
carrozas se iluminaban con el último brillo del sol. Por lo menos brillaba solo
la primera carroza.
—Bella y Edward
Cullen, vienen primero—anunció Caesar, en pantalla aparecieron los mencionados,
simplemente iban vestidos normales, Edward llevaba una camisa de algodón y
bella iba vestida como si hubiera salido de una barata de ropa usada. Pero sus
pieles brillaban con el sol.
—Detrás de ellos,
vienen Christian y Ana Grey y… Oh, Christian, esta… esta. Esto no es apto para
menores—. Ana llevaba un antifaz y un vestido que parecía pijama, mientras que
Christian solo llevaba la corbata y obvio los bóxer.
Atrás estaban Lyra
y Will. Ambos vestidos de color café, simplemente de café, solo que Lyra
llevaba una serpiente enredada al cuello, todos miraban sorprendidos, la alababan,
nadie sabía que la serpiente era parte de su alma y se llamaba Pantalaimon.
La corona de
dragones de Daenerys era lo más llamativo en ella, su vestido era color lila al
igual que sus ojos, la tela se transparentaba un poco, Daenerys se tapaba un
poco el pecho, pero tenía la cabeza en alto, la reina de los siete reinos no
debía mostrarse tímida. A su lado, Jorah, iba vestido tal y como llego, con la
armadura de caballero.
June Y Day se
alzaban, impotentes con sus uniformes de la república, el cabello de Day se
movía con el aire, mientras que el de June estaba en una coleta, iban tomados
de las manos, con los dedos entrelazados.
Sin mirar a nada ni nadie.
Lena y Ethan miraban
a toda esa gente, esto no era como su mini pueblo, donde también tenían la
atención de todos por ser anormales, esto era nivel masivo, las mejillas de
Ethan se colorearon de Rosa. Llevaba un traje, color morado que hacía
juego con el vestido de Lena.
Tessa se llevaba constantemente
las manos al cuello, donde no estaba su ángel Mecánico, se sentía desprotegida,
abandonada, con la otra mano sujetaba a Will, ambos vestidos de blanco y negro,
Will llevaba un traje mitad y mitad y un antifaz igual. Mientras Tessa, llevaba
el vestido victoriano completamente blanco, las orquídeas en su cabello lo mantenían
sujeto además de un antifaz igual al de
Will.
Thomas miraba a
todos lados, era como su primera vez en el valle, cuando era el novato,
suspiro, Theresa saludaba con una sonrisa a los ciudadanos del capitolio, según
le había dicho mentalmente, era simplemente para ganarse a la gente y poder
salir de aquello.
La cara de
Hermione estaba seria, ella no era una muñeca en exhibición, se sentía acosada,
idiota, más por como la habían vestido, de bibliotecaria, con los lentes de
Harry, que no veía más allá de su nariz, también vestido de muggle.
Jace y Clary iban
vestidos de caza, completamente de negro, aunque tenían espadas de utilería en
la espalda, y les dejaron los brazos descubiertos, a clary también le
descubrieron el escote, aunque no se le notara mucho que fuera mujer, solo para
que sus runas se notaran y todos las admiraran.
Tris y Tobias iban
vestidos igual que Jace y Clary, solo que ellos tenían pistolas de utilería,
por una vez Tris no sintió que su divergencia fuera útil, comparada con todos
los otros, ella, solo era una loca que no puede tomar una decisión, por lo
menos así se sentía, por primera vez insegura.
Al final Katniss y
Peeta, de carbones, miraban al frente, eran los más aclamados porque eran los
más conocidos y los favorito, Katniss sabía que este año recibiría más regalos,
aunque, los otros tributos, podían ganarse a la gente, aunque solo una chica
saludaba a la multitud, los demás, hasta aquellos niños y el animal, miraban al
frente, todos estaban obligados a morir, para que solo uno de ellos regresara a
donde pertenecía y Katniss haría todo lo posible porque el que regresara fuera
Peeta.