sábado, 19 de abril de 2014

QUARTER QUELL (Fan-Fic) Capítulo 1

Capítulo 1: Felices Juegos del Hambre.

Snow suspiro, no necesitaba hacerlo, normalmente suspirabas para calmar los nervios y poder hablar ante el público, a él el público lo amaba, o le temía, era casi lo mismo. Se levantó de su silla, el clamor de la gente aumento a mil su confianza, llego a la luz del sol, todo el capitolio gritaba de emoción, esperando el anunció de lo que serían los siguientes juegos del hambre, era el 75 aniversario y esto se merecía una enorme celebración. El año pasado todo se salió de control. Un vigilante se apiado de una pobre nena con trenzas. La esperanza que tenía que ser contenida se expandió, como una plaga, contagió a todos los distritos que ahora aclamaban a una chica y su acto de rebelión. Si todo esto continuaba el capitolio caería, después de tantos años en el poder, la anarquía del capitolio encontraría su fin, él no podía permitir eso.

Levanto una mano y poco a poco la gente se fue silenciando, cualquier hombre anhelaría ese poder, el poder del presidente Snow de Panem.

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Seattle era lindo, más si lo mirabas desde tu cama, después de una fantástica sesión de…

¡Santa Vaca! Su subconsciente se sonrojo tan solo de pensar en lo que acababa de hacer con Christian. Se recostó en la cama, sintiendo un beso en su nuca, sonrió por eso, le encantaba que su cincuenta fuera tierno, también le gustaba que fuera dominante pero toda a toda chica le gusta todo del hombre con el que pierde la virginidad.

Alejo esos pensamientos de su mente, se sintió protegida cuando Christian le tapo con la sabana de la cama, miro por encima de su hombro, su novio, se estaba poniendo los pantalones, ella se removió un poco y extendió los brazos, para que le desataran las manos. Le gustaba que le ataran las manos con esa corbata plateada.

Unos minutos después, ya que ambos estaban recostados y acunados el uno con el otro, comenzaban a quedarse dormidos, pero Christian el todo protector y alucinado se levantó de un brinco al escuchar el zumbido de una mosca, se tranquilizó al ver a la mosca aplastada por su mano. Ya estaba por recostarse de nuevo, pero aquel humo no estaba en la habitación ¿O sí? ¿De dónde venía? Sus reflejos no pudieron reaccionar, aquel humo hizo que Christian perdiera la consciencia.

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Las pantallas de la republica acaban de anunciar el himno de la república, el que todos, sin excepción, tenían que recitar. June se ajustó bien sus agujetas y miro a todos lados, analizando, registrando todo lo que había a su alrededor. Era una de las pocas veces en que podía escapar de sus estudios para ser Pirnceps Electo y lo aprovecharía, había quedado de verse con Day.

—Hey—los cabellos color rubio platino se agitaban con el aire, no se había puesto ninguna gorra y todos los que caminaban por ahí, miraban sorprendidos y murmuraban “Es Day”
—Hey—devolvió el saludo, notando un destello a tan solo unos 200 metros de distancia, su rostro se giró hacía ese lugar, pero solo era un chico con un encendedor.  

—Entonces…

La incomodidad de ambos era palpable. Más la de Day que cambiaba el peso de su cuerpo de un pie al otro, June por lo menos tenía su anillo de sujetapapeles que giraba en su dedo, de forma insistente. Ambos lo notaron, ambos se lanzaron, rodaron en el suelo y se levantaron para tomarse de las manos y correr juntos. Las bombas de humo no pudieron alcanzarlos, pero aquel chico de cabellos… cabellos iguales a los de Day los miraba con media sonrisa. Como si esperara que todo aquello sucediera.

June analizo a su oponente, no era muy mayor a ellos, pero estaba en forma, sus ojos eran completamente negros, una cualidad bastante negra. ¿Tendría la peste? Las armas que cargaba no serían un gran problema, eran dos especies de cuchillos relucientes, uno en cada mano. Quizá esa cosa les quemaba la piel al contacto, se cuidaría de no tocarlos. Miro a Day, por unas milésimas sus miradas se encontraron como dos viejas amantes y entonces lo supieron, atacarían al mismo tiempo, tendrían más oportunidad de ganar.

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Ver como cada molécula flotaba en el aire, al momento de ir a muchos kilómetros por hora, era lo que más le gustaba de ser vampira, su hija Reneesme ya era una adolescente y su vida era todo, corazones y flores, ya había terminado la universidad y al parecer era momento de repetir. ¿En qué diablos piensan los Cullen? Cuando eres humano lo que más deseas es que la escuela termine de una jodida vez, pero ellos la repetían a cada rato. Era horrible. Si le hubieran dicho aquello, jamás hubiera presionado a Edward, pero lo mejor de todo era el sexo infinito.

No iba a entrar en detalles sobre eso, Stephanie es demasiado pura como para escribir algo como eso, es tan pura que no mata a sus personajes. El puma se atravesó entre ellos, simplemente tuvieron que extender sus brazos e hincar los dientes, la sangre sabía extraña. Había comido puma muchas veces, pero esta vez la sangre tenía cierto sabor dulce, como a ositos de goma. Pronto su cuerpo se fue haciendo más pesado, por primera vez volvió a sentirse humana al sentirse torpe. La consciencia no le duro mucho, Edward pasaba por lo mismo.  Por un momento creyó que todo aquello no era posible ¿En serio podrías dormir un vampiro? Bueno, todo es posible en Crepúsculo.

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Lyra, sujeto con fuerza a Pantalaimon, lo acuno en su pecho, podía sentir la incomodidad de su daimonion que no dejaba de cambiar de forma, primero un uron, ahora un gato, luego un ratón, una mariposa. Will trato de calmarla, le dijo que guardara silencio, abriría, con la daga, una puerta a otro mundo y de esa manera se irían de aquel lugar, así lo hizo, la puerta flotaba ante los ojos de Lyra. Sin pensarlo dos veces, cruzaron por la puerta, no estaban seguros de a donde los llevaría.

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Ethan se movía incomodo en la cama, las pesadillas eran más recurrentes,  se levantó de un salto, sintiendo dentro de las cobijas la humedad, no porque su vejiga fuera la culpable, si no, por el sueño, la advertencia.

“Ethan” Escucho en su mente, le relajaba que Lena le hablara, saber que no era el único despertó a esas horas. “Ethan ayúdame”

Salió de la cama, hecho una bala, salió de la casa como un tornado, rápido, destrozando todo a su paso. Comenzó a correr en dirección a la casa de los caster, aunque, seguro que llegaría tarde. ¿Por qué no había cogido el auto?

Para cuando llego la puerta estaba en el suelo, la casa a oscuras, de por sí ya era tenebrosa. Miro a todos lados, sintiéndose impotente, tonto.

“Ethan aquí” Escucho en su mente y sin dudarlo entro en la mansión.

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Los dragones no estaban en su poder, el grito se escuchó por todo Qarth.

—¿Dónde están mis dragones?

Danny estaba desesperada, ¿cómo una madre puede perder a sus hijos? Camino de un lado a otro, Ser Jorah trataba de consolarla ¿Qué no sabía que una madre es inconsolable en momentos como estos? Gruño pataleo, les dijo a muchos que si no encontraba a sus hijos ella los mataría.

Algún tiempo después, se encontraba subiendo las escaleras de la casa de  los eternos con una sola misión, recuperar a sus hijos, una vez subió todas las escaleras Jorah le dijo que no debía hacerlo sola, pobre de él, se preocupaba por ella porque la amaba. Comenzó a caminar, buscando una entrada al lugar, Jorah detrás de ella. No se dio cuenta que ya habían entrado y no a la casa de los Eternos.

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¿Dónde estaban? No de nuevo. Thomas, exploro la oscuridad con sus manos, se encontró la pared del lugar de su encierro, encuentro una mano…  Se sobresaltó, había alguien más con él dentro de la caja, la caja que lo llevaría al laberinto.

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—Tú—Will señalo al demonio frente a él y lo persiguió cuando el demonio huyó, Tessa no tuvo otra opción que seguirlo, era complicado correr con el vestido y el corsé, pero se las arreglo, cuando llego a la equina de la mansión Lightwood presintió que algo iba mal, su ángel mecánico comenzó a revolotear, jalando la cadena. Pero su ángel no podía protegerla del humo, aquel humo que la dejo inconsciente.

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No podía pensar con mucha claridad, tenía que correr, ayudar a sus amigos. Lanzo un hechizo con la varita, de un movimiento rápido, sujeto el brazo de Hermione y el de ron y sintió el mareo de la aparición.

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¿Se acuerdan como es la escena de Tris y Tobias entrando al paisaje del miedo? Imagínenla de nuevo, sumidos juntos en los cuatro miedos de Tobias Eaton, así fue como la gente que está secuestrando a los otros personajes secuestro a estos, fueron los más sencillos, Que descuidados.

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Clary atravesó el portal, creado por ella misma, no sabía a donde la llevaría ni que es lo que haría después, sintió como alguien caía sobre ella. El aire abandono todo su cuerpo, su novio sí que pesaba, se removió, Jace pidió perdón después de decir un comentario sarcástico sobre la dureza de su espalda y ambos se pusieron en pie. Miraron el lugar al que habían llegado. En poco tiempo se vieron rodeados de vítores, aplausos, y guardias de blanco. Pero aquella “emoción2 no era por ellos, era por un hombre anunciando algo.

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—Pueblo de panem—Snow hablo de forma relajada, era como si sus palabras fueran un salmo que todos tenían que escuchar—. Como festejo de los 75 Juegos del hambre, esta vez, los tributos no serán seleccionados de nuestros ciudadanos, cada historia, nos presentara como tributo un hombre y una mujer, que sean sus protagonistas, nosotros, veremos luchar a estos 22 tributos contra nuestros dos ganadores del año pasado.

La gente grito de alegría, entusiasmo ¿Otras historias? ¿Nuevos contrincantes? Desde el anunció, los 75 Juegos del Hambre ya prometían ser los mejores.

—Felices Juegos del Hambre… Y que la suerte este siempre de su lado.


 CONTINUARA...


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