Capítulo 1: Felices
Juegos del Hambre.
Snow suspiro, no
necesitaba hacerlo, normalmente suspirabas para calmar los nervios y poder
hablar ante el público, a él el público lo amaba, o le temía, era casi lo
mismo. Se levantó de su silla, el clamor de la gente aumento a mil su
confianza, llego a la luz del sol, todo el capitolio gritaba de emoción,
esperando el anunció de lo que serían los siguientes juegos del hambre, era el
75 aniversario y esto se merecía una enorme celebración. El año pasado todo se
salió de control. Un vigilante se apiado de una pobre nena con trenzas. La
esperanza que tenía que ser contenida se expandió, como una plaga, contagió a
todos los distritos que ahora aclamaban a una chica y su acto de rebelión. Si
todo esto continuaba el capitolio caería, después de tantos años en el poder,
la anarquía del capitolio encontraría su fin, él no podía permitir eso.
Levanto una mano y
poco a poco la gente se fue silenciando, cualquier hombre anhelaría ese poder,
el poder del presidente Snow de Panem.
*-*-*-*-*-*-*
Seattle era lindo,
más si lo mirabas desde tu cama, después de una fantástica sesión de…
¡Santa Vaca! Su
subconsciente se sonrojo tan solo de pensar en lo que acababa de hacer con
Christian. Se recostó en la cama, sintiendo un beso en su nuca, sonrió por eso,
le encantaba que su cincuenta fuera tierno, también le gustaba que fuera
dominante pero toda a toda chica le gusta todo del hombre con el que pierde la
virginidad.
Alejo esos
pensamientos de su mente, se sintió protegida cuando Christian le tapo con la
sabana de la cama, miro por encima de su hombro, su novio, se estaba poniendo
los pantalones, ella se removió un poco y extendió los brazos, para que le
desataran las manos. Le gustaba que le ataran las manos con esa corbata
plateada.
Unos minutos
después, ya que ambos estaban recostados y acunados el uno con el otro,
comenzaban a quedarse dormidos, pero Christian el todo protector y alucinado se
levantó de un brinco al escuchar el zumbido de una mosca, se tranquilizó al ver
a la mosca aplastada por su mano. Ya estaba por recostarse de nuevo, pero aquel
humo no estaba en la habitación ¿O sí? ¿De dónde venía? Sus reflejos no
pudieron reaccionar, aquel humo hizo que Christian perdiera la consciencia.
*-*-*-*-*
Las pantallas de
la republica acaban de anunciar el himno de la república, el que todos, sin
excepción, tenían que recitar. June se ajustó bien sus agujetas y miro a todos
lados, analizando, registrando todo lo que había a su alrededor. Era una de las
pocas veces en que podía escapar de sus estudios para ser Pirnceps Electo y lo
aprovecharía, había quedado de verse con Day.
—Hey—los cabellos
color rubio platino se agitaban con el aire, no se había puesto ninguna gorra y
todos los que caminaban por ahí, miraban sorprendidos y murmuraban “Es Day”
—Hey—devolvió el saludo,
notando un destello a tan solo unos 200 metros de distancia, su rostro se giró
hacía ese lugar, pero solo era un chico con un encendedor.
—Entonces…
La incomodidad de
ambos era palpable. Más la de Day que cambiaba el peso de su cuerpo de un pie
al otro, June por lo menos tenía su anillo de sujetapapeles que giraba en su
dedo, de forma insistente. Ambos lo notaron, ambos se lanzaron, rodaron en el
suelo y se levantaron para tomarse de las manos y correr juntos. Las bombas de
humo no pudieron alcanzarlos, pero aquel chico de cabellos… cabellos iguales a
los de Day los miraba con media sonrisa. Como si esperara que todo aquello
sucediera.
June analizo a su
oponente, no era muy mayor a ellos, pero estaba en forma, sus ojos eran
completamente negros, una cualidad bastante negra. ¿Tendría la peste? Las armas
que cargaba no serían un gran problema, eran dos especies de cuchillos
relucientes, uno en cada mano. Quizá esa cosa les quemaba la piel al contacto,
se cuidaría de no tocarlos. Miro a Day, por unas milésimas sus miradas se
encontraron como dos viejas amantes y entonces lo supieron, atacarían al mismo
tiempo, tendrían más oportunidad de ganar.
*-*-*-*-*-*
Ver como cada
molécula flotaba en el aire, al momento de ir a muchos kilómetros por hora, era
lo que más le gustaba de ser vampira, su hija Reneesme ya era una adolescente y
su vida era todo, corazones y flores, ya había terminado la universidad y al parecer
era momento de repetir. ¿En qué diablos piensan los Cullen? Cuando eres humano
lo que más deseas es que la escuela termine de una jodida vez, pero ellos la
repetían a cada rato. Era horrible. Si le hubieran dicho aquello, jamás hubiera
presionado a Edward, pero lo mejor de todo era el sexo infinito.
No iba a entrar en
detalles sobre eso, Stephanie es demasiado pura como para escribir algo como
eso, es tan pura que no mata a sus personajes. El puma se atravesó entre ellos,
simplemente tuvieron que extender sus brazos e hincar los dientes, la sangre
sabía extraña. Había comido puma muchas veces, pero esta vez la sangre tenía
cierto sabor dulce, como a ositos de goma. Pronto su cuerpo se fue haciendo más
pesado, por primera vez volvió a sentirse humana al sentirse torpe. La
consciencia no le duro mucho, Edward pasaba por lo mismo. Por un momento creyó que todo aquello no era
posible ¿En serio podrías dormir un vampiro? Bueno, todo es posible en
Crepúsculo.
*-*-*-*
Lyra, sujeto con
fuerza a Pantalaimon, lo acuno en su pecho, podía sentir la incomodidad de su
daimonion que no dejaba de cambiar de forma, primero un uron, ahora un gato,
luego un ratón, una mariposa. Will trato de calmarla, le dijo que guardara
silencio, abriría, con la daga, una puerta a otro mundo y de esa manera se
irían de aquel lugar, así lo hizo, la puerta flotaba ante los ojos de Lyra. Sin
pensarlo dos veces, cruzaron por la puerta, no estaban seguros de a donde los
llevaría.
*-*-*-*
Ethan se movía
incomodo en la cama, las pesadillas eran más recurrentes, se levantó de un salto, sintiendo dentro de
las cobijas la humedad, no porque su vejiga fuera la culpable, si no, por el
sueño, la advertencia.
“Ethan” Escucho en
su mente, le relajaba que Lena le hablara, saber que no era el único despertó a
esas horas. “Ethan ayúdame”
Salió de la cama,
hecho una bala, salió de la casa como un tornado, rápido, destrozando todo a su
paso. Comenzó a correr en dirección a la casa de los caster, aunque, seguro que
llegaría tarde. ¿Por qué no había cogido el auto?
Para cuando llego
la puerta estaba en el suelo, la casa a oscuras, de por sí ya era tenebrosa.
Miro a todos lados, sintiéndose impotente, tonto.
“Ethan aquí”
Escucho en su mente y sin dudarlo entro en la mansión.
*-*-*-*-*
Los dragones no
estaban en su poder, el grito se escuchó por todo Qarth.
—¿Dónde están mis
dragones?
Danny estaba
desesperada, ¿cómo una madre puede perder a sus hijos? Camino de un lado a
otro, Ser Jorah trataba de consolarla ¿Qué no sabía que una madre es
inconsolable en momentos como estos? Gruño pataleo, les dijo a muchos que si no
encontraba a sus hijos ella los mataría.
Algún tiempo
después, se encontraba subiendo las escaleras de la casa de los eternos con una sola misión, recuperar a
sus hijos, una vez subió todas las escaleras Jorah le dijo que no debía hacerlo
sola, pobre de él, se preocupaba por ella porque la amaba. Comenzó a caminar,
buscando una entrada al lugar, Jorah detrás de ella. No se dio cuenta que ya
habían entrado y no a la casa de los Eternos.
*-*-*-*-*
¿Dónde estaban? No
de nuevo. Thomas, exploro la oscuridad con sus manos, se encontró la pared del
lugar de su encierro, encuentro una mano… Se sobresaltó, había alguien más con él dentro
de la caja, la caja que lo llevaría al laberinto.
*-*-*-*
—Tú—Will señalo al
demonio frente a él y lo persiguió cuando el demonio huyó, Tessa no tuvo otra
opción que seguirlo, era complicado correr con el vestido y el corsé, pero se
las arreglo, cuando llego a la equina de la mansión Lightwood presintió que
algo iba mal, su ángel mecánico comenzó a revolotear, jalando la cadena. Pero
su ángel no podía protegerla del humo, aquel humo que la dejo inconsciente.
*-*-*-*
No podía pensar
con mucha claridad, tenía que correr, ayudar a sus amigos. Lanzo un hechizo con
la varita, de un movimiento rápido, sujeto el brazo de Hermione y el de ron y
sintió el mareo de la aparición.
*-*-*-*-*
¿Se acuerdan como
es la escena de Tris y Tobias entrando al paisaje del miedo? Imagínenla de
nuevo, sumidos juntos en los cuatro miedos de Tobias Eaton, así fue como la
gente que está secuestrando a los otros personajes secuestro a estos, fueron
los más sencillos, Que descuidados.
*-*-*-*-*-*
Clary atravesó el
portal, creado por ella misma, no sabía a donde la llevaría ni que es lo que
haría después, sintió como alguien caía sobre ella. El aire abandono todo su
cuerpo, su novio sí que pesaba, se removió, Jace pidió perdón después de decir
un comentario sarcástico sobre la dureza de su espalda y ambos se pusieron en
pie. Miraron el lugar al que habían llegado. En poco tiempo se vieron rodeados
de vítores, aplausos, y guardias de blanco. Pero aquella “emoción2 no era por
ellos, era por un hombre anunciando algo.
*-*-*-*-*-*
—Pueblo de
panem—Snow hablo de forma relajada, era como si sus palabras fueran un salmo que
todos tenían que escuchar—. Como festejo de los 75 Juegos del hambre, esta vez,
los tributos no serán seleccionados de nuestros ciudadanos, cada historia, nos
presentara como tributo un hombre y una mujer, que sean sus protagonistas,
nosotros, veremos luchar a estos 22 tributos contra nuestros dos ganadores del
año pasado.
La gente grito de alegría,
entusiasmo ¿Otras historias? ¿Nuevos contrincantes? Desde el anunció, los 75
Juegos del Hambre ya prometían ser los mejores.
—Felices Juegos
del Hambre… Y que la suerte este siempre de su lado.
CONTINUARA...

Muy bien.
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